Tras la nominación de CEDILIJ a los premios ALMA el pasado octubre del corriente año, hablamos con Clarisa Valdéz, integrante de la comisión directiva de esta organización. El Centro de Difusión e Investigación de Literatura Infantil y Juvenil (CEDILIJ) es una Organización Civil sin Fines de Lucro cordobesa que desde su fundación en 1983 por un grupo de gente interesada en la literatura infantil y juvenil, en la infancia y en el cruce de estos dos intereses; con la idea de promover la lectura y la formación de lectores de niños y adolescentes desde la literatura realiza actividades de transformación y capacitación cultural.
¿Cómo se sostiene económicamente CEDILIJ? ¿Ha cambiado con el paso de los años?
El CEDILIJ se sostiene principalmente con las jornadas de capacitación y actualización anuales, las cuales se centran en alguna temática o género que CEDILIJ considera que estaría bueno abordar. Siempre se intenta ubicarse en el contexto de la LIJ e ir a la vanguardia en lo que se hace en este campo. Para aportar ideas se convoca a gente que son especialistas y todo el equipo de CEDILIJ organiza actividades y talleres que se realizan en esos días entorno a la temática que se trabaja durante la jornada. Se convoca a un referente del campo de la LIJ para pensar y pensarnos y para pensar también el rol de la literatura, los lectores, promotores y demás actores que también va en función a los tiempos. Por ejemplo, cuando nadie aborda poesía, intentamos trabajar con poesía.
Este año elegimos el misterio y el silencio que creemos que también produce sentido.
El año próximo la jornada va a tratar de las palabras y las cosas, el vínculo entre ellas. Va a participar una poeta, escritora y narradora reconocida internacionalmente llamada María José Ferrada y otros escritores también.
También nos sostienen los socios de la biblioteca ya que pagan una cuota mensual y la participación en convocatorias de financiamiento de proyectos culturales, artísticos y de transformación social con vínculo con la comunidad.
Juntamos papel hace como 7 años y con eso se compran libros, hay centros de estudiantes que juntan y nos donan. El año pasado estaba la biblioteca llena de papeles.
¿Cómo te enteraste de la existencia de CEDILIJ? ¿Cómo te acercaste?
Me acerqué al CEDILIJ en el año 2000 a realizar un taller llamado “El taller de los talleres” que se desarrolló desde septiembre hasta diciembre, tenían que ver con la lectura y la literatura infantil y juvenil. Ví la convocatoria o gacetilla en un cuadrito en La Voz del Interior, yo ya tenía un interés en la LIJ y cuando vi eso dije “yo quiero eso, yo quiero participar en eso”. Al año siguiente, después de participar en ese taller, me incorporé al proyecto de la biblioteca y a partir de ahí participé de manera sostenida en diferentes proyectos.
Durante cinco o seis años participé en el proyecto del Puesto de los Libros, primero como voluntaria y luego ayudando a coordinar el equipo hasta que finalmente empecé a formar parte del equipo oficialmente, apoyando al puesto, participando en convocatorias, con un rol más externo de apoyo.
Ahora sigo participando en algunos eventos especiales como las actividades de inicio y cierre, búsqueda de financiamiento, participando en las salidas de extensión del Puesto. Y también este año formo parte de la comisión directiva; en las jornadas estoy como desde hace 5 años consecutivos, dando talleres, participando en la logística y acreditaciones… esas cosas. El año pasado fui la locutora en las jornadas
También participo en las mesas de lectura. Este año organicé la primera mesa sobre microrrelatos y ahora en la próxima en noviembre
¿Qué te atrajo de la propuesta del puesto?
El dispositivo de lectura que propone el puesto, una biblioteca en un lugar no convencional, en la calle, en una feria de frutas y verduras, que es un servicio gratuito y habilita un espacio de lectura al aire libre, donde los libros y la lectura forman parte de lo cotidiano, con lo que tiene que ver con la comida, con las frutas
Lo maravilloso del puesto es la sorpresa de la gente, piensan que vendemos libros y cuando les decimos que es gratis y que es una biblioteca se sorprenden.
¿Quiénes participan y usan los servicios?
Se acercan docentes de primaria, secundaria del área de lengua y literatura, docentes y estudiantes, madres y padres interesados en introducir a sus hijos a la lectura y el deseo de compartir literatura, narradores orales que buscan material de lectura. Se acercan también investigadores del área de LIJ porque se pueden encontrar con materiales recursos bibliográficos (porque CEDILIJ es un centro de documentación, así inició sus actividades - como CEDOC-) gente que sabe que no encuentra en otros lugares ese material, como es una biblio especializada; hay revistas que están en formato papel, que forman parte de la historia de la literatura infantil y juvenil de Venezuela, Colombia, Brasil y Cuba, por ejemplo.
Entre la gente que se acerca como usuarios y socios de la biblioteca hay mucha variedad de edades, desde niños muy pequeños hasta abuelas narradoras y cuenta cuentos. Los voluntarios también son muy variados, en general son personas que se acercaron a hacer un taller o tenían que realizar alguna actividad que le demandaba el uso de la biblioteca por ser estudiante o también hizo una pasantía (convenio con terciarios que hacen pasantías) o participan en alguna de las actividades, por ejemplo también hay gente de Comunicación Social que tienen que relevar eventos y se acercan y de ahí preguntan y averiguan cómo involucrarse más.
Se acercan y van viendo si les gusta, y uno va acompañando con lecturas, ¿¡quién no conoce a Graciela Montes o a Laura Devetach!? Los diferentes autores y hay gente que introducirlos a eso, le vamos acercando lectura y métodos de trabajar. Algunos permanecen y otros por diferentes circunstancias, al tiempo se alejan pero en definitiva hay un grupo de más o menos 20 personas que se mantiene, son los voluntarios históricos de CEDILIJ.
Para formar parte de CEDILIJ, o sea, para participar de las asambleas, uno tiene que estar tres años, o comprometerse a participar en un proyecto y mantenerse en contacto. Según lo que cada uno puede cada uno participa en la biblioteca, el puesto, las jornada, etc.
El CEDILIJ se sostiene principalmente con las jornadas de capacitación y actualización anuales, las cuales se centran en alguna temática o género que CEDILIJ considera que estaría bueno abordar. Siempre se intenta ubicarse en el contexto de la LIJ e ir a la vanguardia en lo que se hace en este campo. Para aportar ideas se convoca a gente que son especialistas y todo el equipo de CEDILIJ organiza actividades y talleres que se realizan en esos días entorno a la temática que se trabaja durante la jornada. Se convoca a un referente del campo de la LIJ para pensar y pensarnos y para pensar también el rol de la literatura, los lectores, promotores y demás actores que también va en función a los tiempos. Por ejemplo, cuando nadie aborda poesía, intentamos trabajar con poesía.
Este año elegimos el misterio y el silencio que creemos que también produce sentido.
El año próximo la jornada va a tratar de las palabras y las cosas, el vínculo entre ellas. Va a participar una poeta, escritora y narradora reconocida internacionalmente llamada María José Ferrada y otros escritores también.
También nos sostienen los socios de la biblioteca ya que pagan una cuota mensual y la participación en convocatorias de financiamiento de proyectos culturales, artísticos y de transformación social con vínculo con la comunidad.
Juntamos papel hace como 7 años y con eso se compran libros, hay centros de estudiantes que juntan y nos donan. El año pasado estaba la biblioteca llena de papeles.
¿Cómo te enteraste de la existencia de CEDILIJ? ¿Cómo te acercaste?
Me acerqué al CEDILIJ en el año 2000 a realizar un taller llamado “El taller de los talleres” que se desarrolló desde septiembre hasta diciembre, tenían que ver con la lectura y la literatura infantil y juvenil. Ví la convocatoria o gacetilla en un cuadrito en La Voz del Interior, yo ya tenía un interés en la LIJ y cuando vi eso dije “yo quiero eso, yo quiero participar en eso”. Al año siguiente, después de participar en ese taller, me incorporé al proyecto de la biblioteca y a partir de ahí participé de manera sostenida en diferentes proyectos.
Durante cinco o seis años participé en el proyecto del Puesto de los Libros, primero como voluntaria y luego ayudando a coordinar el equipo hasta que finalmente empecé a formar parte del equipo oficialmente, apoyando al puesto, participando en convocatorias, con un rol más externo de apoyo.
Ahora sigo participando en algunos eventos especiales como las actividades de inicio y cierre, búsqueda de financiamiento, participando en las salidas de extensión del Puesto. Y también este año formo parte de la comisión directiva; en las jornadas estoy como desde hace 5 años consecutivos, dando talleres, participando en la logística y acreditaciones… esas cosas. El año pasado fui la locutora en las jornadas
También participo en las mesas de lectura. Este año organicé la primera mesa sobre microrrelatos y ahora en la próxima en noviembre
¿Qué te atrajo de la propuesta del puesto?
El dispositivo de lectura que propone el puesto, una biblioteca en un lugar no convencional, en la calle, en una feria de frutas y verduras, que es un servicio gratuito y habilita un espacio de lectura al aire libre, donde los libros y la lectura forman parte de lo cotidiano, con lo que tiene que ver con la comida, con las frutas
Lo maravilloso del puesto es la sorpresa de la gente, piensan que vendemos libros y cuando les decimos que es gratis y que es una biblioteca se sorprenden.
Lo maravilloso del puesto es la sorpresa de la gente
¿Quiénes participan y usan los servicios?
Se acercan docentes de primaria, secundaria del área de lengua y literatura, docentes y estudiantes, madres y padres interesados en introducir a sus hijos a la lectura y el deseo de compartir literatura, narradores orales que buscan material de lectura. Se acercan también investigadores del área de LIJ porque se pueden encontrar con materiales recursos bibliográficos (porque CEDILIJ es un centro de documentación, así inició sus actividades - como CEDOC-) gente que sabe que no encuentra en otros lugares ese material, como es una biblio especializada; hay revistas que están en formato papel, que forman parte de la historia de la literatura infantil y juvenil de Venezuela, Colombia, Brasil y Cuba, por ejemplo.
Entre la gente que se acerca como usuarios y socios de la biblioteca hay mucha variedad de edades, desde niños muy pequeños hasta abuelas narradoras y cuenta cuentos. Los voluntarios también son muy variados, en general son personas que se acercaron a hacer un taller o tenían que realizar alguna actividad que le demandaba el uso de la biblioteca por ser estudiante o también hizo una pasantía (convenio con terciarios que hacen pasantías) o participan en alguna de las actividades, por ejemplo también hay gente de Comunicación Social que tienen que relevar eventos y se acercan y de ahí preguntan y averiguan cómo involucrarse más.
Se acercan y van viendo si les gusta, y uno va acompañando con lecturas, ¿¡quién no conoce a Graciela Montes o a Laura Devetach!? Los diferentes autores y hay gente que introducirlos a eso, le vamos acercando lectura y métodos de trabajar. Algunos permanecen y otros por diferentes circunstancias, al tiempo se alejan pero en definitiva hay un grupo de más o menos 20 personas que se mantiene, son los voluntarios históricos de CEDILIJ.
Para formar parte de CEDILIJ, o sea, para participar de las asambleas, uno tiene que estar tres años, o comprometerse a participar en un proyecto y mantenerse en contacto. Según lo que cada uno puede cada uno participa en la biblioteca, el puesto, las jornada, etc.
¿Mantienen un vínculo con otras organizaciones argentinas o latinoamericanas?
Sí sí , con ALIJA, con IBBY. La Fundación de Brasil, Espantapájaros de Colombia, Jitanjáforas de Mar del Plata con Fundación Mempo Giardinelli de Chaco. Con el Banco del Libro de Venezuela. Y con las diferente editoriales que editan libros destinados a la infancia de los que la biblioteca se nutre. El principal ingreso de libros son las editoriales, apoyan las jornadas por ejemplo, Alfaguara, SM, Edelvives, Ekaré, entre otros y las pequeñas editoriales independientes como Ediciones de la Terraza de Córdoba.
Finalmente, para cerrar ¿qué se siente ser nominados que CEDILIJ esté nominado a los ALMA otra vez?
CEDILIJ es una de las primeras instituciones de LIJ de Argentina, fue fundada en el ‘83 y existe incluso antes que ALIJA (la Asociación de Literatura Infantil y Juvenil Argentina). La creación de CEDILIJ fue promovida por la UNESCO a través de su organización de Estados Iberoamericanos (CERLALC) y que en aquella época proponía que se crearan centros de difusión de la LIJ en diferentes países de Latinoamérica. Tenemos una trayectoria muy interesante y estamos muy felices.


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